Desconcierto 12: Oxígeno | Adonis Ferro

Desconcierto 12. Oxígeno es un ensayo de arqueología sentimental. Las piezas que forman esta exposición participan de la idea del tiempo como una cuerda que se acomoda indistintamente a los espacios, que se tuerce, se dobla, se quiebra. En ese continuo temporal se articula una batalla entre opuestos, de cuya lucha no emerge un vencedor, sino una paz contaminada por el desgaste, por la inutilidad.

La curaduría fue pensada como una exploración sobre la manera en que los objetos se convierten en depositarios de una historia, de una ficción y acerca de cómo esas narraciones pueden ser manipuladas y reescritas en función de quien las lea. Buscábamos construir un relato en que, a través de la lírica del gesto mínimo, se generara un ambiente distópico. Para ello, operamos a partir de la sustracción, de manera que cada pieza acabó por convertirse en la síntesis de un ritual, en la condensación de un proceso.

Estas obras son fragmentos de un futuro pensado desde el pasado. Desconcierto 12 surge, en gran medida, de una investigación sobre esas anacronías temporales que se convierten, a su vez, en anacronías estéticas. De ahí que una máscara de esgrima combinada con un neón adquiera un halo mítico ante la mirada del espectador. El gran relato ha muerto, no queremos resucitarlo. La muestra prioriza una historia de la civilización contada desde una combinación infinita de probabilidades en una caja a la vez cerrada y abierta. Todo mundo que podamos imaginar es siempre una versión de aquel en que vivimos. En ese sentido, el discurso expositivo emula las dinámicas de un museo, toma elementos aparentemente inconexos e intenta llenar los vacíos de significado. De esa reescritura y deformación de la historia emerge, al final, un relato profundamente personal.

La muestra parte de un tiempo y un espacio en suspensión, un último minuto de un día cualquiera, las 11: 59. Toda marca geográfica y epocal ha sido borrada de las piezas. Sin embargo, en esta serie de objetos/ residos se siente aún la huella humana, la forma en que han sido intervenidos y dispuestos en el espacio, hace evidente que fueron catalogados para nosotros, organizados en función de crear imágenes que combinan la frialdad de los materiales con la poesía.  Esta construcción a partir de la idea del no lugar y el no tiempo, produce un efecto de extrañamiento constante y configura un recorrido marcado por la duda. A la vez, el frágil equilibrio con que parecen estar dispuestas las piezas entre sí y la sutileza de las líneas, conforman un sistema compacto, un orden a partir del caos.

Este capítulo de la triología constituye el primer acceso a un universo en que obsesiones como el ritual, la memoria, el residuo y la dualidad, se expanden y deforman, a la vez que se trasladan a distintos soportes y espacios. La manera en que los capítulos han sido organizados equivale a una serie de acontencimientos impredecibles, y a la vez inevitables. Dos esgrimistas que se enfrentan. Dos extremos que combaten. Un país. Ningún ganador.

Adonis Ferro. A Sentimental Archaeology

Bewilderment 12. Oxygen is an essay about sentimental archaeology. This exhibition works with the idea of time as a rope that adapts indistinctly to spaces, a rope that twists, bends and breaks. In this temporal continuum a battle between opposites is articulated, no winner emerges from the struggle, but a peace contaminated by wear and tear, by inutility.

The curatorial concept was conceived as an exploration of the way in which objects become repositories of history, of a fiction, and of how these narratives can be manipulated and rewritten depending on who reads them. We sought to build, trough the lyricism of the minimal gesture, a dystopic atmosphere. To achieve this, we operated on the basis of subtraction, so that each piece ended up becoming the synthesis of a ritual, the condensation of a process.

These works are fragments of a future thought from the past. The concept of Bewilderment 12 comes from an investigation into these temporal anachronisms that become also aesthetics anachronisms. Hence, a fencing mask combined with a neon sign acquires a mythical halo before the spectator´s gaze. The grand narrative is dead; we don´t want to resurrect it. The exhibition concentrates its attention in a history of human civilization told from an infinite combination of probabilities in a box that is both closed and open. Every world we can imagine is always a version of the one we live in. In this sense, the discourse of this show emulates the dynamics of an archaeology museum, by taking seemingly unconnected elements and trying to fill the gaps of meaning. At the end, from this process of deforming and rewriting history emerges a deeply personal narrative.  

The show develops in a suspended time and space, the last minute of a random day, 11:59 h. All geographical and epochal markers have been erased from the pieces. However, in this series of objects/ residues the human trace is always present; the way in which they have intervened and arranged in space, makes it clear that they were catalogued for us, organized in order to create images that combine the coldness of the materials with poetry. This organization, based on the idea of a non-place and a non-time, produces an effect of constant estrangement and doubt. At the same time, the fragile balance with which the pieces seem to be arranged and the delicacy of the lines, form a solid system, an order out of chaos.

This chapter of the trilogy is the first access to a universe in which obsessions such as the ritual, the memory, the residues and the duality, are expanded and deformed, and also transferred to different formats and spaces. The organization of the chapters is equivalent to a series of unpredictable yet inevitable events. Two fencers facing each other. Two extremes fighting. One country. No winner.  

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