Ingrid de la Vida

Autorretrato, autoficción, performance fotográfico. Ingrid de la Vida (La Habana, 1995) no nos permite sospechar: ella, su experiencia vital, son el centro de su obra.

De tal suerte que podemos leer en su statement: «mi obra fotográfica es una analogía de la constante búsqueda de identidad. Es un intento por reconciliarme con mi apariencia y por reconocerme como ese ser que posa frente a la cámara»

Así nos mueve entre los diversos contextos en que se enmarca su vida y nos devela por medio de la fotografía sus estados de ánimos, sus dudas, su universo de referencias simbólicas que no es simple. Podríamos cuestionarnos hasta qué punto se nos hace cómplice de una vida ajena; dónde acaba la verdad y dónde comienza la ficción; por qué Ingrid deja su vida en manos de un alter ego.

Sin embargo, una buena pregunta sería: ¿acaso todos no lo hacemos?

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