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Nadir

Artista: Rosa Cabrera

Sur

Los mapas árabes todavía dibujaban el sur arriba y el norte abajo, pero ya en el siglo trece Europa había restablecido el orden natural del universo.

Según las reglas de ese orden, dictado por Dios, el norte estaba arriba y el sur abajo.

El mundo era un cuerpo. Al norte estaba la cara, limpia, que miraba al cielo. Al sur estaban las partes bajas, sucias, donde iban a parar las inmundicias y los seres oscuros, llamados antípodas, que eran la imagen invertida de los luminosos habitantes del norte.

En el sur, los ríos corrían al revés, el verano era frío, el día era noche y el Diablo era Dios. El cielo, negro, estaba vacío. Hacia el norte habían huido las estrellas.

Galeano, Eduardo. «Espejos, una historia casi universal ́ ́

Por Rosa Cabrera:

Si bien con mi trabajo propongo aproximaciones críticas y un tanto poéticas en torno al espacio, en gran medida está determinado por el entendimiento del cuerpo como un campo de batalla, de ahí que haya mutado, progresivamente, en un interés por el arte de acción,desde lo físico, lo sensorial, lo corporal o habitado. Tal cual una batalla, se trata de un territorio abatido en conflictos, empatías-desacuerdos, (im)posturas, sufrimientos y resistencias; dado desde el sentimiento y la necesidad de un cambio, el constante intento de fracturar la inercia de un estado, o simplemente adentrarme y explorar sus lógicas de (in)funcionamiento, con la pretensión de superar determinados lastres, lograr la liberación o ganar poder, en el sentido de convertir la crisis en impulso, en sanación, en enfrentamiento personal ante el mundo y con el mundo; como declaración, diálogo y confrontación.

Cada obra resulta un intento por canalizar aspectos o ideas relacionadas a la muerte,pudiendo reflejar o entenderse desde la idea del yo, el sujeto y la sociedad como un cuerpo que se retuerce bajo tierra. Así, más allá de la muerte como concepto de finalidad, se presenta como sitio o abismo hacia algo nuevo, como proceso cíclico. Se trata de un cuerpo herido,fragmentado, silente, en de(formación), en constante transformación, resiliencia y en constante sueño por transgredir la oscuridad-realidad a la que se halla condicionado. Intento establecer una analogía entre el cuerpo (in)sumiso, (i)limitado y (des)marcado, el estado espiritual del mismo y su entorno espacio-territorio-paisaje-sociedad, incluso, para indagar en términos del estado político de un país, ese que se repite en la decadencia, el desgaste, en esquemas arbitrarios y pesadumbres; pero que a su vez se manifiesta desde la ensoñación, la reinvención y la necesidad de no perder el deseo, la búsqueda de un aliciente como fuerza interior y el desafío de andar con los pies en la tierra como estrategia de escape e incitación al logro de una presunta libertad. Se manifiesta la pretensión y la posibilidad (real o no) de revelar o influir en una situación a través de la consagración en una acción, una intervención o un gesto. Hay en las piezas una suerte de cualidad emancipadora, estímulo al cambio de posturas o de paradigmas establecidos.

Quisiera resaltar, a partir del proceso de la creación, cómo los recursos utilizados, la materialidad y la fenomenología del proceder en cada caso se convierten en metáfora,habiendo una indagación y exploración en fenómenos naturales o ciclos universales capaces de homologarse a procesos humanos y sociales, como reflejo, como un mismo cuerpo en interdependencia, esas confluencias entre el hombre y el mundo, el eterno Uno. Asimismo,distinguir el carácter procesual y de acción que encierran algunas de mis piezas, en respuesta a una necesidad de compenetración personal con ellas y con los sucesos que las propician, y también señalar cómo esta compenetración se activa desde la presencia física personal y los estados corporales. Entiéndase así, cada manifestación (obra) como un cuerpo, el mío, quizás el de otros, y luego, nuevamente, el mío.


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