Puzzle V abre su primera muestra en Galería Taller Gorría , mostrando el pulso del arte emergente cubano.

La Galería Taller Gorría inauguró el pasado viernes 26 de septiembre la quinta edición de PUZZLE: Arte Cubano Emergente, una plataforma que desde 2019 acompaña, visibiliza y potencia el arte joven en Cuba. Esta nueva entrega, dirigida por Adán Perugorría, Cristóbal Echevarría y Marcos Herrera, con producción de Beatriz Hernández y curaduría de Jorge Peré, abrió con una primera exposición que dejó huellas.

Más de 200 personas se dieron cita en San Isidro 214 para vivir una experiencia estética intensa y provocadora. La muestra reunió a ocho creadores emergentes cuyas prácticas generaron un diálogo transdisciplinar que interpela al espectador contemporáneo desde lo político, lo sensorial y lo afectivo.
La curaduría propuso un espacio de estética incómoda, donde lo angustiante y lo cargado de sentido resonó desde nuevas voces del arte cubano actual. Desde la figuración queer disruptiva de Jorge Olivera, hasta la pintura diaspórica de Ana Suárez Cordero que tensiona La Habana con Toronto, cada obra abrió caminos de reflexión y emoción.
David Li presentó “Descenso”, una pieza cerámica que juega con lo topográfico y lo tradicionalmente ceremonial. Karolyn Sánchez deconstruyó símbolos mediante el uso del texto, piñatas interactivas y un mural con bio-instalación de tierra abonada con gusanos vivos. Mr. Sad activó su archivo expandido de arte urbano con “Secuelas”, intervenido en vivo durante la inauguración. Nelsy Verónica sumergió al público en una video-instalación que provocó claustrofobia sensorial. Y Amalia Morales llevó al límite la corporalidad con “Frágil”, una acción performática de tres horas con veinte actores inmóviles envueltos en nylon retráctil sobre pallets.
El público no solo observó, sino que interactuó con las obras, generando un diálogo vivo entre arte y espectador. La atmósfera estuvo cargada de energía creativa, reafirmando el compromiso de GTG con la promoción de artistas jóvenes y la construcción colectiva del arte.
PUZZLE V cuenta con el apoyo de la Embajada de Noruega en Cuba y se extenderá hasta el 8 de noviembre con cuatro exposiciones y talleres públicos. Esta primera muestra marca el inicio de un recorrido por las prácticas contemporáneas que dialogan con el contexto cubano desde la experimentación, la colaboración y el pensamiento crítico.
Palabras curatoriales:
Esta edición de Puzzle, felizmente, no se ha hecho esperar demasiado tiempo. Apenas superábamos la memoria de su antecedente, y ya estábamos lanzando una nueva convocatoria, algo inédito en la breve historia del evento. Si lograr una edición cada año se torna una empresa harto compleja para nosotros; realizar dos en un mismo curso (una en cada semestre) nos deja al borde de la alucinación, agradeciendo infinitamente a quienes colaboran con este sueño, y sobre todo, a los jóvenes artistas que continúan depositando su confianza en un proyecto, el cual aprovechan como laboratorio estético para ensayar nuevos caminos dentro de su impronta visual.
Puzzle se ha convertido en [otro] reflejo y termómetro del pensamiento artístico emergente dentro de Cuba. Y es alentador referir que no somos un páramo. Por suerte, el circuito se ha movido favorablemente en beneficio de los creadores más jóvenes, quienes en cierta época no muy distante contaban con escasas oportunidades para exhibir su trabajo y darse a conocer en el siempre polémico y sectario contexto del arte cubano. La puerta que abrimos a una generación ha servido para el enfoque de alternativas similares, que ahora activan territorios simbólicos y espacios de legitimación que favorecen el proceso -históricamente cíclico- de resistencia, renacimiento y canonización, desde el cual pueden leerse las sucesivas generaciones que conforman el relato del arte hecho en Cuba.
Si algún mérito existe en lo que Puzzle ha logrado hasta este momento, estriba en la forma en la que ha perfilado una comunidad de artistas, cuyo accionar ha trascendido el ámbito del evento para arraigarse definitivamente en un contexto artístico-cultural bastante disminuido en sus signos vitales. Cada edición se ha proyectado sobre los nuevos imaginarios y agendas que definen los intereses de una generación que se ha curtido muy tempranamente en un medio de puro estrés; de escasez imperante, hostilidad política, segregación social, apagones, nihilismo consumado… Esta, la quinta entrega, prosigue el camino fundado como un acto de confirmación. Y por tanto, nos complace advertir al mirar atrás -ya podemos hacer esto- que la intuición no nos ha traicionado, que aquellos desconocidos años atrás hoy son llamados con nombre y apellidos dentro del gremio artístico, dentro y fuera de la Isla.
Jorge Peré











